Sobre Ramón
Mi Historia
Mi historia no es la de alguien perfecto ni alguien que siempre tuvo las cosas fáciles. Es la historia de una persona real, con luchas, heridas y desafíos que parecían imposibles de superar. Crecí en un entorno marcado por la disfunción familiar, donde el consumo de drogas de mi papá y las constantes carencias parecían ser un ciclo sin salida. Desde niño, me sentí atrapado en un mundo lleno de dolor, inseguridades y una profunda baja autoestima.
La tartamudez era otro desafío que me marcaba profundamente. Hablar en público o expresar lo que sentía se convertía en una batalla diaria, y el bullying que enfrenté en la escuela solo aumentaba el peso que ya llevaba en mi corazón. Por momentos, parecía que mi vida estaba destinada a repetir los mismo patron de mi padre, un círculo de malas decisiones y dolor.


Dios tiene un plan diferente
Pero Dios tenía un plan más grande. A los trece años, en medio de ese caos, conocí a Cristo. Fue un encuentro que cambió todo. Jesús no solo sanó mi corazón, sino que me dio una nueva identidad. Me mostró que no estaba definido por mi pasado ni por las heridas que cargaba, sino por Su amor y Su propósito para mí. Fue un proceso de restauración completo, donde poco a poco Dios sanó incluso mi tartamudez y me dio el valor para creer que mi vida podía ser diferente.
Cuando miro hacia atrás, veo cómo las experiencias de mi adolescencia y juventud se convirtieron en cimientos para lo que soy hoy. A los diecinueve años, Dios me llamó a pastorear, un privilegio que jamás imaginé. Desde entonces, he dedicado mi vida a guiar, enseñar y ayudar a otros, compartiendo las verdades que Dios usó para restaurarme.
Con el tiempo, esas experiencias personales se convirtieron en historias, en devocionales y en lecciones que plasmaría en mis libros. Cada página de El Círculo de la Gracia, Una Iglesia con Cultura, Fe Agresiva y Liderazgo Contracultural está llena de las luchas, aprendizajes y victorias que he vivido. Escribo no desde la perfección, sino desde una vida real, marcada por la gracia de Dios y el deseo de inspirar a otros a salir adelante.
Hoy, sé que mi propósito es ayudar a otros a encontrar su propia identidad en Cristo. Dios me sacó de un ciclo de dolor para mostrarme que la vida puede ser diferente, y mi pasión es compartir ese mensaje con otros. Si mi historia puede servir como un faro para alguien más, entonces todo habrá valido la pena.
"Tu llamado no está en tu futuro. tu llamado siempre está en tu presente."
Ramón Chang
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